viernes, 1 de febrero de 2013

Por la integración y la convivencia en nuestra ciudad



Todos los días leemos o escuchamos noticias sobre las consecuencias que la crisis económica y las políticas de austeridad están produciendo en nuestra sociedad. Los datos son escalofriantes: España supera los 6 millones de parados, se han producido 216.418 desahucios judicializados en los últimos cuatro años, la tasa de pobreza en España se sitúa en un 21,8% una de las más elevadas de la Unión Europea... datos que se nos escapan y que nos acostumbramos a escuchar y a manejar en el imaginario colectivo, olvidando que tras los mismos hay personas con nombre y apellidos y, con una historia que nos acerca a la realidad del drama que viven cada día más personas.

Por eso un grupo de entidades de diferentes ámbitos que llevamos años desarrollando en Leganés un trabajo intenso con el objetivo de favorecer la integración y la convivencia en nuestra ciudad, queremos dar a conocer el testimonio de personas para que los datos y las cifras adquieran vida en rostros humanos, marcados muchas veces por la incomprensión, la desesperación y el olvido.

Lo que sabe y lo que no entiende Abderrahim…

Abderrahim lleva 20 años en España, casi la mitad de su vida. Aquí ha trabajado y ha creado su familia, compuesta por su mujer, que como él vino de Marruecos,dos chicas y dos chicos de entre 16 y 6 años, todos nacidos aquí. Sabe mucho de España y aprendió pronto a hablar español, aunque ya traía más que nociones cuando llegó a Madrid a principios de 1991.Sabe muchas cosas de España, pero hay cosas que no entiende como, por ejemplo, por qué hoy no tiene la nacionalidad española, a diferencia desu mujer y sus cuatro hijos, o por qué la administración le aplica una normativa laboral que no es igual si eres de aquí o has nacido en otro país.
Abderrahim es una más de los cientos de personas de origen extranjero que tienen abierto un expediente sancionatorio por haber salido del país mientras cobraba su prestación por desempleo. Le han suspendido la prestación en mayo de 2012 cuando le quedaban aún ocho meses de percepción y le reclaman la devolución de 7.000 €.
Él ha recurrido primero administrativamente y luego al juzgado de lo social, que ha fijado la vista de su caso ¡para octubre de 2013! Ha recurrido porque confía en el estado de derecho y en la justicia y porque acata las leyes igual que cualquier ciudadano español,  a pesar de haber tenido que soportar frases como la de una funcionaria del INEM, quien ante sus reclamaciones le espetó: “si no estás conforme con la situación, ¿por qué no te vuelves a tu país?”.
Entretanto, Abderrahim sobrevive de los trabajos puntuales que realiza su mujer, de los ahorros familiares que ya prácticamente han agotado y de la ayuda y de la solidaridad de otros familiares y amigos, con lo que consigue pagar el alquiler y los servicios de su vivienda.
Sabe que el Tribunal Supremo acaba de avalar (11/12/2012) una sentencia que “unifica doctrina” sobre los beneficiarios no españoles de prestaciones por desempleo y que permite a una persona residente en España viajar al extranjero hasta 90 días sin perder el derecho a cobrar el paro. Y se ha alegrado, pero no entiende por qué él seguirá sin recibir lo que es suyo por derecho hasta que un juzgado lo ratifique en octubre de 2013.
Abderrahim tiene a todos sus hermanos en España; sin embargo, sus padres –ya ancianos– viven solos en Tánger. Por este motivo, decidieron organizarse para ir a visitar de vez en cuando a sus progenitores y atender así sus necesidades más inmediatas. Entre agosto de 2011 y marzo de 2012, él fue a Marruecos en viajes rápidos y siempre de menos de seis días de duración, pero cometió el pecado de no informar puntualmente de ello al Servicio de Empleo, salvo en su última salida, lo que propició que le abrieran expediente, al comprobar que en las cinco anteriores no había solicitado permiso.
Ahora sabe cuál es el procedimiento, pero no entiende por qué la administración se ensaña de este modo con él y con su familia. No es la primera vez que ocurre. Abderrahim perdió su empleo en 2009; permaneció en él durante 15 años como conductor en una empresa de Mercamadrid que dejó de pagarle parte de sus salarios desde 2007. Cuando finalmente es despedido, la empresa se declara en quiebra y Abderrahim tarda otro año en ganar un juicio que le reconoce una deuda importantea su favor en concepto de atrasos salariales y de indemnización. Todavía no ha visto un euro de ese dinero y ya le han dicho que sólo percibirá una parte del mismo correspondiente al FOGASA (Fondo de Garantía Salarial)[1]. Durante ese año de juicio, el servicio público de empleo no le tramitó la prestación por desempleo, alegando que su situación estaba pendiente de resolución judicial.No empezó a cobrarel paro hasta diciembre de 2010.
Él quisiera que las cosas fueran como cuando llegó a España en 1991, cuando un extranjero que llegaba al país podía ser turista, trabajador o estudiante: “Entonces no había tantos problemas; yo vine sin visado, como turista, con un sello de tres meses. Me hicieron una propuesta de trabajo en la construcción y con ella tramité los permisos de residencia y trabajo. No tuve ningún problema para conseguir los papeles ni para empezar a trabajar”. Después de tantos años, con la familia formada y asentada en España, pagando impuestos y cumpliendo con todas sus obligaciones como cualquier ciudadano español, no entiende por qué le siguen considerando y tratando como un extraño.
Abderrahim se expresa con tranquilidad, sin ira, y su rostro denota la dignidad que no han conseguido quebrarle a pesar de lasdificultades que viene enfrentando. Sabe que desesperarse equivale también a la derrota, sabe que ganará porque tiene la razón, aunque también sabe que no tiene recursos para seguir aguantando por más tiempo esta situación que ya dura años. Lo que no entiende es por qué las cosas se demoran tanto; por qué han tardado cuatro meses en Servicios Sociales para al final negarle la Renta Mínima de Inserción, alegando su problema pendiente con el INEM; tampoco entiende por qué no le han concedido la nacionalidad española, como a su mujer y a sus cuatro hijos, cuando la tramitó al mismo tiempo que ella… Pero sin duda, lo que más le ha indignado de todo ha sido oír en una oficina de la Seguridad Social cuando fue a registrar hace poco el DNI de sus hijos –incluidos en su cartilla– que él ya no tenía derecho a la atención sanitaria y que sus hijos tampoco.
Lo primero para él, como para casi todo el mundo, es su familia.Y pueden aguantarse muchas penalidades y sacrificios para sacarla adelante, pero no tanta injusticia. No pide nada que no le corresponda por derecho, que no se hayan ganado a pulso él y su mujer con su esfuerzode años. Ambos lehan dado mucho a este país; sus hijos nacieron incluso aquí. Son marroquíes, son españoles. Pero sobre todo son personas en riesgo de exclusión que no se verían en estascircunstancias si las administraciones –incluida la de Justicia– hubiesen funcionado debidamente y cumplido unos plazos razonables.
¿Hasta cuándo consideraremos aAbderrahim extranjero? ¿Cuándo podrá ser sin más ciudadano, vecino, con los mismos derechos y obligaciones que cualquier otra persona? ¿Por qué lo estamos orillando hacia el abismo de la exclusión social?
Una sociedad mide su calidad democrática, entre otros factores, por la capacidad de respuesta que demuestra a la hora de garantizar los derechos de sus ciudadanos, especialmente los de los más desprotegidos. Si muchos lo saben, ¿por qué para algunos es tan difícil de entender?

Algunos datos de interés…

Encuesta Regional de Inmigración (2012) de la Comunidad de Madrid, realizada por la Dirección General de Inmigración de la Consejería de Asuntos Sociales.
Consultar aquí: http://goo.gl/eBSk2
·       TIEMPO DE RESIDENCIA. Más de un tercio de la población marroquí que hoy reside en la C.M. llegó antes del año 2000. Se trata, junto con los ecuatorianos, del colectivo nacional que más tiempo lleva viviendo entre nosotros. Casi el 73% de las personas extranjeras de la C.M. llegaron a partir del año 2000.
·       DESEMPLEO. En la actualidad, solamente una de cada tres personas marroquíes tiene empleo. El 55% declara estar desempleada, siendo el colectivo nacional con mayor índice de desempleo.
·       TIPO DE TRABAJO. Entre las personas marroquíes que tienen trabajo, un 11,5% lo hacen por cuenta propia y un 88,5% como asalariadas.
·       REMESAS. Entre los colectivos de mayor representación en la Comunidad de Madrid, el marroquí es el que menos remesas envía a su país (sólo lo hacen regularmente el 16,5%). Este dato se relaciona, por una parte, con el grado de renta disponible (a mayores ingresos, mayores envíos) y, por otra, con la antigüedad en el país (la inmigración más reciente envía más remesas que los que llevan más tiempo fuera).
·       RETORNO. Junto con la población de origen búlgaro, los marroquíes son el colectivo nacional que en mayor porcentaje (46%) expresa su intención de “establecerse en España” y los que menor intención declaran de retornar a su país (sólo el 21%).
·       NACIONALIZACIÓN. Entre 2000 y 2011, se ha concedido la nacionalidad española a 2.111 personas de origen marroquí, equivalente al 2,4% de los residentes marroquíes en la Comunidad de Madrid. Con un número y porcentaje similar de nacionales (entorno al 8,5%), Ecuador ha obtenido en el mismo período la nacionalidad española de 11.398 ecuatorianos, equivalente al 11,5% de los residentes de este país en la Comunidad de Madrid.  

       Asociación Tidighine.




[1]La cantidad máxima a abonar por el Fondo de Garantía Salarial, es la que resulta de multiplicar el doble del salario mínimo interprofesional diario, con prorrateo de pagas extras, por el número de días pendientes de pago, con un máximo de ciento veinte días.

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